El testimonio de Idilko Curtis


Recientemente mi madre me confesó que yo había concebida por violación.  Me explicó que ella no sabía que había la posibilidad que pudiera obtener un aborto en el tiempo de mi nacimiento.  Cuando  yo tenía solo tres meses de edad mi madre llegó a ser embarazado por la segunda vez.  Descubrió la posibilidad de obtener un aborto y en su tercer mes fue al hospital para terminar su embarazo.  Después de la operación, descubrió que estaba estéril y ya no podía tener otros hijos.  
Me alegre mucho que mi madre no me abortó porque ahora la línea de su familia puede continuar.

Quiero ser una representante por ellos que han concebido por violación porque muchos países tienen leyes que permiten el aborto en situaciones que incluye el violación. La justificación de matar un niño por el delito de su padre llega hacer la puerta para la legalización del aborto. Lo que no realiza la gente es que la trama de violación nunca será curada por medio
del aborto. ¿Por qué tienen que recibir una pena de muerte los niños inocentes?  La Biblia dice en Deuteronomio 24:16, “No se dará muerte a los padres por la culpa de sus hijos, ni se dará muerte a los hijos por la culpa de sus padres. Cada uno morirá por su propio pecado”. Yo creo que los niños son una bendición si son concebidos por violación o no.Cuando era niña yo sabía que tenía un hermano y jugué con él aunque él no estaba allí conmigo.  Cuando pregunté a mis padres si tenía un hermanito todo el tiempo la repuesta era “NO”.  Cuando tenía cuarenta años mi madre me dijo que había abortado mi hermanito.  Esto me causó a tener mucha ira y desconfianza con ella y yo lloré por mi hermano. En mi mente mi madre me robó el hermano que había querido por toda mi vida. Yo no quería verla o hablar con ella por muchos años. La razón que mi madre me dio fue que ella era podre y no podía dar de comer una boca más.

Mi padre siempre quería un hijo.  No sabía que mi madre había obtenido un aborto y que el bebé fue un niño.  Yo pienso que el aborto llegó a ser una cuña en la relación de mis padres y últimamente fue la razón por su divorcio.  Y por esto también llegue a entender porque mi padre siempre decía que yo debía ser niño.  Me trató como un niño y creó la mentira que solamente los hijos eran valiosos. Traté de complacer a mi padre y ganar su amor y actué y vestí como un niño.  Esta creencia falsa me causó mucha angustia en mi vida.

Mi madre nunca podía conectarse conmigo ni podía expresar el amor y esto, todavía, me hace angustia.  Creo que su aborto contribuyó a su incapacidad de demonstrar el amor y los instintos maternales. Ahora he perdonado a mi madre y mi padre y Dios ha sanado mis heridas. Para poner el cierre a mi dolor he erigido un símbolo en el cementerio para mi hermanito y le he dado en nombre “Atilla” que significa “como un padre”.Yo, también, realizo que la política de aborto ha afectado mi país, Hungary. Mi amiga, que es doctora de niños, me explicó cómo fue enseñado que los niños nacidos defectuosos no fueron mantenidos vivos en el hospital.  Un día cuando yo estaba allí en el hospital oí las lloras desesperadas toda la noche.  Descubrí que los trabajadores no les dieron cuidado, ni comida, ni agua a los viejos que no tenían parientes. Esta era la política del hospital.

Es claro que cuando la puerta está abierta para el aborto legal no se acaba allí. Creo que todos tienen designio en esta vida. Y matando a los inocentes es mal.  Si alguna persona es vulnerable todos somos vulnerables. Cualquier persona puede ser el próximo.

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Ildiko nació a Budapest, en Hungría.  En 1963 se mudó a Alemania, donde
encontró su esposo. Se mudó a los Estados Unidos en 1975. Ildiko
estudió la Administración de la Justicia y tiene una licencia de enfermera.
Ahora vive con su esposo y sus tres hijos en Texas. El rancho de la pareja
sirve de centro religioso para jóvenes. Viaje con WFLI y otras
organizaciones como representante para la vida.